Aguas sulfuradas, propiedades y utilidades

 

Propiedades y utilidades del agua sulfurada

 

El agua sulfurada es aquella que contiene Sulfuro de Hidrógeno (H2S) en disolución en concentraciones superiores a 1 mg/l. Su olor recuerda a los huevos podridos y su sabor al agua marina. Existen dos tipologías distintas de aguas sulfuradas:

  • Las cálcicas: su origen es superficial y tienen un alto contenido en sulfatos, magnesio y calcio, pero bajo contenido en sílice. De temperatura más fría, cuentan con una elevada mineralización y una baja radioactividad.
  • Las sódicas: su origen es profundo y tienen un bajo contenido en calcio y magnesio, pero alto contenido en sílice. De temperatura más cálida, son bicarbonatadas y cuentan con una baja mineralización además de una elevada radioactividad.

Las aguas de nuestro balneario son calificadas como: sulfurada clorurada-sódica. Antiguamente recibieron la nominación de sulfurosas, pero hoy se dice que muy pocas veces figura en su composición el azufre como ión sulfuroso

Dentro de las aguas mineromedicinales, las aguas sulfurosas están consideradas como las que mayores beneficios terapéuticos aportan. Estos efectos positivos se consiguen gracias a una peculiaridad exclusiva en estas aguas: la presencia de bacterias del ciclo del azufre en suspensión (las llamadas gleínas o barenginas), creando un ecosistema complejo. Estos microorganismos se acumulan formando un gel péptico, mucilaginoso, de aspecto filamentoso y muy untuoso al taco, que flota en la superficie del agua y varía su coloración según la bacteria predominante. El azufre que aportan al organismo se absorbe casi en su totalidad por todas las vías de balneación.

 

Beneficios del agua sulfurada

 

Entre las muchas propiedades terapéuticas del agua sulfurada, hay cuatro que son exclusivas dentro del conjunto de aguas mineromedicinales: hematopoyética (formación de los componentes de la sangre), detoxificante hepática, antioxidante y revitalizante.

Asimismo, el agua sulfurada tiene una potente acción antialérgica y antitóxica, estimulando la acción del hígado y de las defensas orgánicas. Posee además propiedades bactericidas y antisépticas, cuya acción sobre la mucosa respiratoria ayuda a regular la circulación y la secreción bronquio-pulmonar.

Pero las propiedades del azufre no solo aportan beneficios a nivel terapéutico, sino que también contribuyen a las mejoras a nivel estético. Desde hace años, diferentes estudios sobre las aguas sulfuradas han ido dando resultados interesantes sobre la relación entre estas aguas y sus beneficios en el campo de la estética. Algunos de ellos son:

Mejora visible de la calidad del cabello, las uñas y la piel, ya que favorece la síntesis de queratina y colágeno, sustancias de vital importancia en la formación y equilibrio de estos tejidos.

El azufre, gracias a su particular composición rica en minerales, favorece la función digestiva y la evacuación intestinal, actuando como purgante y solución de los problemas de estreñimiento. Este efecto laxante se debe a que los componentes del agua no pueden atravesar la pared intestinal, por lo que atraen agua hacia el interior del tubo digestivo, favoreciendo la formación de heces voluminosas que estimulan mecánicamente las paredes intestinales y ayudan a las deposiciones. La toma por vía oral de agua sulfurosa libera de la sensación de hinchazón abdominal y favorece un vientre más plano, siendo la dosis  recomendada de 3 a 6 cucharadas, dependiendo de la tolerancia individual, o a partir de un vaso de agua si se precisa de un efecto depurativo más profundo. Su olor desagradable y su sabor amargo parecido al de agua de mar, causado por la alta mineralización, pueden dificultar su ingestión, pero en pequeñas dosis no debería ser más molesto que otros medicamentos.

También favorece la secreción de bilis en el hígado, ayudando a una mejor digestión y a la depuración de toxinas del hígado. Estas mejoras suponen beneficios a nivel dermatológico, asistiendo en caso de afecciones como la psoriasis, eccemas, acné, dermatitis, eritemas, etc. El agua sulfurada se manifiesta, en estos casos, con efectos drenadores y antiseborréicos, mejorando el riego sanguíneo y estimulando los mecanismos de defensa inmunológica de la piel. De este modo, la limpieza del organismo con estas aguas conlleva una limpieza profunda de los poros de la piel y las mucosas, liberando toxinas y dejándola tersa y fresca.

Facilita la nutrición de las células y la eliminación de sus residuos. Una buena nutrición celular garantiza y mantiene la integridad de todas las funciones del sistema biológico, lo que conlleva una mejoría de la piel al estar mejor hidratadas sus células. De este modo, la piel aparece más tersa y joven, atenuando y disimulando las arrugas.

■ Las aguas sulfurosas son hipertónicas y muy eficaces sobre el componente edematoso de la celulitis, con lo que pueden ayudar a su tratamiento y eliminación.

■ El peloide del agua sulfurada (el fango que la acompaña) tiene capacidad de intercambio iónico, por lo que transfiere elementos directamente a la piel a la vez que retira, de la misma, exudados y productos de desecho, neutralizando además los radicales libres.

 

fuente: Maria Martrat. Directora y Profesora de la Escuela Vipassana de Barcelona

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