Consejos para mitigar las alergias, alimentación

 

 

Ya ha llegado la primavera al Valle del Jiloca y como todos los años es un espectáculo ver los frutales en flor. Los primero en llegar, almendros y cerezos visten los campos en torno al Balneario de blanco y nos invitan a pasear por ellos.


El lado negativo de la primavera se lo llevan las tan famosas y molestas alergias. En España hay cada vez más personas alérgicas al polen. Una dieta equilibrada refuerza las defensas del organismo y previene los incómodos estornudos.

Según datos de la Sociedad Española de Alergología la primavera no será especialmente larga para los que sufren cierta hipersensibilidad en esta época del año. Los ojos llorosos y la congestión nasal comienzan a afectar desde mes de marzo hasta el próximo junio por lo que se hace imprescindible seguir ciertos consejos nutricionales para minimizar estos síntomas.

 

Qué es la alergia


Una reacción alérgica no es más que una respuesta violenta del sistema inmunitario ante determinadas sustancias externas como pueden ser el polvo, el pelo de gato o el moho. La polinosis o fiebre del heno es una de las más frecuentes y agresivas.

 

Cuando una persona aquejada de alergia se expone a algún elemento que sus defensas consideran nocivo empieza a producir una serie de anticuerpos denominados inmunoglobulina E. Dichos anticuerpos estimulan a las células para que liberen histamina en el torrente sanguíneo lo que provoca molestias en diversas partes del cuerpo como la garganta, los ojos, la nariz, la piel o los pulmones.

Por este motivo, la gente que presenta cierta susceptibilidad hacia el polen padece conjuntivitis, expectoración, fiebre o cansancio entre otros síntomas. La intensidad de estos trastornos alcanza su punto álgido en primavera ya que las plantas se encuentran en plena polinización.

 

Aunque se desconoce por qué esta enfermedad afecta a algunas personas y a otras no, se ha demostrado que esta afección suele ser hereditaria. La probabilidad estadística de que un niño tenga la fiebre del heno si uno de sus padres la sufre es del 80%.

 

Claves para una dieta adecuada

 

Una correcta hidratación es fundamental para paliar los inconvenientes de la alergia. El contante lagrimeo ocasiona una gran pérdida de líquido que es importante contrarrestar con la ingesta de al menos dos litros de agua al día.

La vitamina C no puede faltar dentro de una nutrición saludable puesto que es un excelente antihistamínico. Comer verduras como los pimientos, los berros y el perejil o cítricos como las naranjas, los limones y el pomelo reduce las primeras molestias de la reacción alérgica.

 

Los ácidos grasos omega 3 presentes en sardinas, atunes salmones y demás variedades de pescado azul poseen cualidades antiinflamatorias. Estas propiedades son beneficiosas para las personas asmáticas.

El magnesio actúa como relajante muscular y facilita la respiración. Alimentos como los frutos secos, el salvado, las legumbres o el arroz integral contienen este mineral. Sin embargo, conviene tener cuidado puesto que un exceso de magnesio puede ocasionar episodios de diarrea.

Por último, cabe señalar la necesidad de ingerir pequeñas dosis de quercetina. Frutas como las manzanas y las peras o bebidas como el té y el vino contienen esta sustancia capaz de mantener el equilibrio de las células del sistema inmunitario que segregan la histamina controlando así la aparición de la alergia.

 

Además nuestras aguas sulfuradas permiten atenuar los molestos efectos de los brotes alérgicos al polen. Es suficiente un programa termal de 4 días para notar los efectos positivos del agua y tener una primavera tranquila…

 

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