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Blog del Balneario de Paracuellos. Turismo Calatayud, cultura, gastronomía y deportes en torno al Balneario
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I Concurso Microrrelatos Balneario Paracuellos

Seguimos recibiendo un gran número de microrrelatos en nuestro I Concurso de Microrrelatos Balneario Paracuellos de Jiloca. Algunos de ellos estan llenos de humor, otros de suspense, amor, etc. Hoy publicamos dos de ellos, ya queda muy poco para terminar nuestro concurso ánimo, un Fin de Semana Gratis en nuestro balneario está en juego!!.

 

Jesús

Estoy en la cama de hidromasaje. Seis pulsaciones de agua. Repaso y cuento. Seis láminas en el respaldo de las sillas de color teca. Mi espalda, relajada. Pruebo a darme la vuelta. Seis rejillas, cada baldosa de gres, para verter los sobrantes de agua sulfurada. Me incorporo. Este balneario cuenta con pedilubio. Tres pasos en el agua caliente; tres pasos en agua fría; en total, seis pasos sobre la alfombra de cantos rodados.
- Que no fue el seis, vinimos el siete- Me corrigen.
- El seis del seis del dos mil ocho fue cuando se inauguró el balneario.

 

Susana

No entendía cómo se había hecho de noche en el Balneario. Se veía aún descargando las maletas. Recogiendo las llaves. Tomando posesión del cuarto. Sin explicación lógica era de noche y estaba sola en la piscina termal. Sentía el agua burbujeante.
Al estirarse a coger el teléfono que sonaba, supo de sus gafas guardadas en recepción y que ni era de noche, ni estaba echada en el Tepidarium del Balneario rodeada de iluminados colores: Todo eso era un “déjà-vu” anterior…
Comprendió que permanecía en su cuarto, envuelta por su albornoz y vencida de sueño dentro de su cama.

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Una Respuesta en “I Concurso Microrrelatos Balneario Paracuellos”

  • 1 Ana Robles Anaya Dice:

    -¿qué tal se siente en el balneario tras pasar por el templo de duchas y el pediluvio?
    -Estaba al borde de mis posibilidades. Recuerdo que no paraba de hablar y comer al mismo tiempo. En dos horas, me contó un año de estupideces y hasta tuve que pagar la cuenta. Luego, pretendió venir a casa y aplastarme contra las sábanas para aumentar su ego. Destruirle la cara contra la almohada fue la única forma de liberarme. Menos mal que llegué al balneario. Hay tipos, querida doctora, que no entienden que dos copas de más no son suficientes para enamorarme.